
El programa 30 Minuts de TV3 emitió ayer un reportaje sobre los Paparazzi y las persecuciones que éstos hacen a las diversas estrellas mediáticas. Los hechos tuvieron lugar en Los Ángeles, concretamente en Beverly Hills, un lugar plagado de estrellas de cine, de astros de la canción, deportistas estelares...en fin, "el mejor terreno de caza". El programa se centró en la persecución que hacen los paparazzi a Britney Spears y Victoria Beckham: persecuciones en coche, vigilancia las 24h de sus casas y sus movimientos y acciones, fotografías de cada uno de sus movimientos...impactante.
Según explicaba el reportaje, cada vez hay más paparazzi, que luchan por conseguir la gran exclusiva. Su trabajo, como explica uno de ellos, es "observar el star system; observar y explicar con imágenes la vida de los famosos, pase lo que pase". Hacen fotos de la vida cotidiana de los famosos (que se convierten en exclusivas) y las venden, siempre a precios astronómicos. Aquí es donde entra en acción la figura del agente de paparazzi, el propietario de la agencia que gestiona las fotos y negocia los precios con los miles de medios de comunicación (normalmente sensacionalistas) interesados en adquirir esas fotos. Regis Navar, un francés que reside en Los Ángeles, es el propietario de una de estas agencias de paparazzis. Explica que tiene a muchos fotógrafos trabajando para él. Pero no solo a paparazzi a pie de calle, sino que confiesa que tiene a infiltrados en las casas de los famosos que le informan de los pasos que va a dar la estrella a cambio de grandes cantidades de dinero. Aqui es, creo yo, donde se pierde toda ética y se invade el terreno personal. Los comentarios de Navar me llevan a la conclusión de que es un hombre frío y calculador, que va más allá del simple hecho de fotografiar a los famosos: invade totalmente su intimidad. Pero esto no es todo; añade que además recluta a gente de la calle, como por ejemplo a mendigos, a quienes les llega a pagar hasta 1000 dólares por fotografías o información relevante: "Recluto a gente en todas partes, en sitios donde nadie se lo espera".
Al ver como 'trabajan' los paparazzi en este reportaje, que lo ejemplifica con la persecución de Britney Spears y de Victoria Beckham, me pregunto si sus métodos de trabajo son realmente legales. Como mínimo, son métodos de trabajo muy dudosos. Toman todo tipo de fotos sin ningún consentimiento, aunque esto no les afecta en absoluto: "me da igual lo que piensen", dice uno de ellos después de haber atacado con el flash a una famosa que le había pedido que por favor no le fotografiáse. Son, realmente, una banda de lobos. Y no solo se pelean con las celebridades, sino que también lo hacen entre si. Muchos lo califican como el far-west de la prensa del corazón; con esto ya se dice todo!
Además, hace poco que se ha introducido una nueva forma de registrar imágenes a través del vídeo (vídeo paparazzi). Este nuevo tipo de paparazzi graba todo lo que puede y su objetivo es llamar la atención del famoso y hacer que mire directamente al objetivo. Cuando consigue que lo mire cara a cara, lo vende como una entrevista en exclusiva con la excusa de que mira a los espectadores. Realmente triste.
"Para hacer este trabajo tienes que ser un hijo de puta" asegura otro de los paparazzis mientras conduce detrás de otra celebridad. Y verdaderamente es así: ellos buscan provocaciones y enfrentamientos para hacer enfadar y perder los estribos al famoso, y así cotizar sus fotos a un precio muchísimo más alto. Así pues, con este argumento ya puedo afirmar que es un trabajo sin ninguna moral, donde la ética y el respeto no importa lo más mínimo. Solo se piensa en el dinero. En nada más. En invadir la vida personal y en sacar un provecho económico. Nada más. Nada. Y cuando uno de los paparazzi es preguntado si le gusta su trabajo, contesta que "no, pero tengo que comprar zapatos a mis hijos". Como si se viera obligado a saltarse toda ética para criar a sus hijos. Lamentable.
Defiendo la libertad de expresión. Defiendo el hecho de que todos tenemos derecho a saber lo que para en el mundo. Defiendo el periodismo. Defiendo el fotoperiodismo. Lo que nunca defiendo y nunca voy a defender es el hecho de meterse en la vida de los demás, de amargar la vida de los demás, de sacar los trapos sucios de los demás, de olvidarse de toda ética, de no respetar a las personas. Nunca. Nunca aceptaré el trabajo de los paparazzi, si es que se puede llamar trabajo al acoso, el hecho de vivir de sacar a la luz las desgracias y problemas de los demás.
Al ver como 'trabajan' los paparazzi en este reportaje, que lo ejemplifica con la persecución de Britney Spears y de Victoria Beckham, me pregunto si sus métodos de trabajo son realmente legales. Como mínimo, son métodos de trabajo muy dudosos. Toman todo tipo de fotos sin ningún consentimiento, aunque esto no les afecta en absoluto: "me da igual lo que piensen", dice uno de ellos después de haber atacado con el flash a una famosa que le había pedido que por favor no le fotografiáse. Son, realmente, una banda de lobos. Y no solo se pelean con las celebridades, sino que también lo hacen entre si. Muchos lo califican como el far-west de la prensa del corazón; con esto ya se dice todo!
Además, hace poco que se ha introducido una nueva forma de registrar imágenes a través del vídeo (vídeo paparazzi). Este nuevo tipo de paparazzi graba todo lo que puede y su objetivo es llamar la atención del famoso y hacer que mire directamente al objetivo. Cuando consigue que lo mire cara a cara, lo vende como una entrevista en exclusiva con la excusa de que mira a los espectadores. Realmente triste.
"Para hacer este trabajo tienes que ser un hijo de puta" asegura otro de los paparazzis mientras conduce detrás de otra celebridad. Y verdaderamente es así: ellos buscan provocaciones y enfrentamientos para hacer enfadar y perder los estribos al famoso, y así cotizar sus fotos a un precio muchísimo más alto. Así pues, con este argumento ya puedo afirmar que es un trabajo sin ninguna moral, donde la ética y el respeto no importa lo más mínimo. Solo se piensa en el dinero. En nada más. En invadir la vida personal y en sacar un provecho económico. Nada más. Nada. Y cuando uno de los paparazzi es preguntado si le gusta su trabajo, contesta que "no, pero tengo que comprar zapatos a mis hijos". Como si se viera obligado a saltarse toda ética para criar a sus hijos. Lamentable.
Defiendo la libertad de expresión. Defiendo el hecho de que todos tenemos derecho a saber lo que para en el mundo. Defiendo el periodismo. Defiendo el fotoperiodismo. Lo que nunca defiendo y nunca voy a defender es el hecho de meterse en la vida de los demás, de amargar la vida de los demás, de sacar los trapos sucios de los demás, de olvidarse de toda ética, de no respetar a las personas. Nunca. Nunca aceptaré el trabajo de los paparazzi, si es que se puede llamar trabajo al acoso, el hecho de vivir de sacar a la luz las desgracias y problemas de los demás.